Sin embargo, debido a la gran afición que hay en este país, la esperanza de ser el llamado "caballo negro" en un mundial y colarse a las semifinales se ha albergado y se seguirá albergando desde 1986, año en que la selección mexicana dio por primera vez de qué hablar en una copa del mundo.
Aún recuerdo vagamente el partido de octavos de final que se ganó contra Bulgaria (2-0), y el famoso "gol de tijera" de Manuel Negrete.
Una semana después, México se enfrentaba a Alemania en cuartos de final, en un partido empatado a cero y que terminó en la ronda de penales, con una derrota del cuadro mexicano (4-1).
Desde entonces, el aficionado mexicano ha estado a la espera de esa sorpresa, ese partido relevante en el que México se convierta en uno de los protagonistas de una competencia internacional.
La era Menotti (1991-1992) es, para muchos, la que vino a darle un empujón al equipo.
En la Copa América de 1993, después de haber hecho un buen torneo, México perdería la final contra Argentina (2-1).
Después de empatar con Italia (1-1), y de quedar como primer lugar de su grupo en el mundial de Estados Unidos 94, se empata (1-1) en octavos de final con Bulgaria y se pierde en la tanda de penales (3-1), consumándose la venganza del cuadro búlgaro por lo ocurrido en México 86.
En el mundial de Francia 98, después de los emocionantes empates con Bélgica (2-2) y Holanda (2-2) en la primera ronda, México se enfrenta a Alemania en octavos de final y se pone adelante en el marcador en el minuto 47 con un gol de Luis Hernández. Después vendrían los dos goles germanos y seríamos eliminados del torneo.
Al año siguiente, en la Copa Confederaciones, México ganaba la final contra Brasil (4-3); sin duda, el triunfo más relevante de la selección mexicana hasta la fecha.
En la Copa América del 2001, México derrota en semifinales al bicampeón del mundo Uruguay (2-1), para perder contra Colombia en la final (1-0)
En el mundial de Corea/Japón 2002, después de otro empate con Italia (1-1) en la primera ronda (y de terminar nuevamente como primer lugar de su grupo), México es eliminado por su archirival, Estados Unidos (2-0), en los octavos de final.
Mucho más interesante fue la actuación de México en la Copa Confederaciones 2005, donde se empató con Argentina (1-1) en un gran partido de semifinales, para terminar perdiendo en los penales (6-5). Fue uno de esos enfrentamientos en los que se tiene el triunfo en la mano, pero se termina perdiendo fatídicamente.
Otro partidazo fue el juego por el tercer lugar en el mismo torneo, donde se pierde (jugando como los grandes) ante el anfitrión, Alemania (4-3), que peleó y festejó como si hubiera sido una final.
También fue memorable (aunque frustrante) el partido de octavos de final en el mundial de Alemania 2006, donde se pierde ante Argentina (2-1), en tiempos extra, y por un golazo de Maxi Rodríguez.
En la Copa América del 2007 se pierde ante Argentina (3-0) en semifinales y se gana un decoroso tercer lugar ante Uruguay (3-1). A ver qué tal nos va contra los uruguayos en Sudáfrica 2010. La única vez que se han enfrentado en un mundial, terminaron empatados (0-0), en Inglaterra 66 (donde, por cierto, también enfrentaron a Francia en la primera ronda).
Hasta la fecha, México sigue con hambre de sorpresa, hambre de obtener esa victoria relevante y eliminar a una potencia de un torneo internacional de fútbol.
Si esto se logrará o no, es un completo enigma, sobre todo viendo los altibajos que nuestro fútbol sigue teniendo eternamente.
Ni muy grande ni muy pequeño. Ese es y seguirá siendo nuestro nivel. Aceptémoslo.
Perdió el #CruzAzul.
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